(en inglés gay tradicionalmente significa alegre pero en el inglés moderno significa homosexual)
Resulta que el sábado pasado apareció un artículo en el Daily Nation –uno de los periódicos más leídos aquí- sobre la primera pareja gay de kenianos que se casaba por lo civil en Inglaterra. En la primera página el titular y adentro una foto por separado de la pareja con el respectivo artículo, explicando a lo que se dedicaba cada uno y que sería el segundo matrimonio de uno de ellos –para the Bride, (la novia) para usar palabras textuales y, despectivas además, del periódico.
El lunes siguiente salió otra vez la feliz pareja recién casada, esta vez en una sola foto, sonriendo y vestida elegantemente acorde a la ocasión. Hoy, viernes, de nuevo es titular de primera página con una foto chiquita de the bride (aunque me parece displicente el término del periódico, usaré la palabra para referirme a él más adelante) y este texto: matrimonio gay trae pesar a la familia del hombre. La pareja de Gran Bretaña enfrenta ira de vecinos homofóbicos.
Dentro del artículo los hermanos de the Bride dicen que los han acosado y que los papás están afectados por el tema. Una vecina explica que, “siempre supimos que él estaba casado con un hombre blanco. Pero lo que no sabíamos era del segundo esposo”. Otro más dice que la riqueza de la familia ha sido con plata de homosexualidad y, alguien más allá afirma que la casa y el lote que tienen los papás fueron pagados en la dote que el mzungo (blanco en swahili) le dio al casarse.
Varias cosas me llamaron la atención. Primero el despliegue exagerado de la noticia tantos días –aunque es entendible que el tema atraiga lectores porque en Kenia el tema es un tabú. África en general es bastante conservador en temas de homosexualidad. Se percibe como un fenómeno No Africano, introducido al continente por colonialistas europeos degenerados.
Aquí en Kenia, por ejemplo, es ilegal y se castiga hasta con 14 años en la cárcel. Según Lonely Planet (la guía de viajes) en una encuesta nacional hecha en junio de 2005, el 98% dijo que matrimonios del mismo sexo estaba en contra de sus principios personales y religiosos. Una tercera parte se declaró totalmente en contra de la homosexualidad y el 96% señaló que se oponía a sus creencias. Según la Onu, sigue diciendo Lonely Planet, entre el 5 y 10% de los casos de VIH/Sida en Kenia se debe a sexo entre hombres gay.
Otra cosa que me llamó la atención es el concepto del segundo esposo. En Kenia, en particular, la poligamia es ampliamente reconocida, aceptada, valorada y además legal bajo la ley de cotumbres (Customary Law). No sólo se acepta tener más de una esposa sino que la infidelidad es parte de la cotidianidad. Claro, los más felices son los hombres porque sólo es permitido para ellos -pero ese es tema para otro día-. Así que la frase de la vecina de “(…) lo que no sabíamos era del segundo esposo (…)” denota la creencia de que the bride sigue su relación con su primer esposo y que el nuevo vendrá a compartir los derechos de ser cónyuge.
Para mi es claro que no. Que se terminó la relación de compromiso con su ex y que el nuevo será el principal. Tal vez para mi es claro porque soy occidental –odio esas etiquetas- y porque creo en la monogamia y en el hecho de que alguien puede separarse de su ex dándole fin al vínculo (aunque pueden seguir siendo amigos). En fin.
La tercera cosa que me llamó la atención fue el pago de la dote. Kenia sigue siendo extremadamente patriarcal y, sobretodo, en el campo, se espera el pago/recibimiento de la dote cuando la hija se casa. Así que en el caso de la pareja gay se asume que el novio (que era además mzungu) pagó por casarse y que con esa plata los papás construyeron la casa y compraron la tierra. Otra vez, para mi es difícil de aceptar.
Una cosa es el pago de la dote por tradición y cultura entre locales –en el que al menos uno de ellos es joven-, pero otra es la de una pareja interracial, madura, en este caso, que vive en el exterior hace años. Lo más lógico para mi es que ahorraran juntos, que a los dos les perteneciera esa plata con la que luego decidirían qué hacer. Pero no, aquí la dote es cuestión del valor económico de una persona y el pago a la familia, ni siquiera a la directamente involucrada.
Siguiendo con las reflexiones
No sé cuál es el escándalo y el despliegue exagerado y morboso con el matrimonio entre personas del mismo sexo. En mi país latinoamericano aunque el tema sigue siendo tabú y los homosexuales no son completamente aceptados, estamos más cerca de respetarlos y aceptarlos.
Pareciera que al matrimonio sólo lo vieran como algo exclusivamente sexual, pero un matrimonio es más que eso. Es convivencia y mirar los dos para el mismo lado, parafraseando a Exupery. ¿Por qué dos personas del mismo sexo entonces no pueden tener esa familiaridad y esas cosas en común para andar en la vida y poder legalizarlo y hacerlo focial? Es como si el matrimonio per sé estuviera ligado exclusivamente al sexo. Quítenle el sexo al matrimonio y una convivencia entre dos personas del mismo sexo deja de llamar la atención.
No sé si a the Bride le importa lo que pasa aquí en Kenia y todo el alboroto que se ha formado por él –con intención o sin ella-. Después de todo él salió en el 94 para Europa, vino un par de veces con su ex esposo mzungu (la palabra no es despectiva, es usada ampliamente también por los mzungus) y organizó su vida lejos de su tierra natal. Qué viva feliz y alejado de los prejuicios de la sociedad. Live and let live!
Ese tipo de cosas me cuestionan y me hacen caer en la cuenta de que por más de que yo diga o quiera creer que nos parecemos y que todos somos iguales, realmente venimos de dos mundos diferentes.
Seguimiento a la noticia
El fin de semana pasado salieron otra vez artículos relacionados con la pareja (déle con el temita). El domingo apareció el testimonio de the Bride y dijo que los dejaran en paz, que no estaban haciendo nada malo. Que lo medios le estaban haciendo daño a su familia y que por favor dejaran el tema de lado. ´
Y el martes el título fue “sacerdote culpa a las mujeres de la cólera sobre gays”. Así es, el cura en Malindi (una ciudad costera en Kenia) en su sermón dominical sugirió -para ponerlo en palabras textuales del escrito- que el matrimonio entre los dos hombres era el resultado del fracaso de las mujeres y de que ellas ya no eran aptas para casarse.
Dijo además, que los hombres que se casaron recientemente decidieron hacerlo entre sí porque las mujeres no pudieron darles lo que deberían en el matrimonio. Además que se han vuelto muy complicadas e inatractivas para el matrimonio. “Uds. han frustrado los hombres y han hecho que ellos busquen entre ellos mismos el disfrute que viene con el matrimonio”. Obviamente las mujeres que estaban en la misa empezaron a protestar y a gritar, diciéndole que el problema no eran ellas sino los hombres.
Pese a que Kenia es patriarcal y se ve mucho machismo, hay mujeres muy fuertes en campos como la política que tienen voz y han logrado cosas positivas para las mujeres. Y ni qué decir adentro de las familias. Ellas pese a ser madres solteras, viudas o separadas sacan a sus hijos adelante sin que les tiemble la mano.